Si hay algo que nunca falla en Salta son algunas motos. No importa si es lunes, domingo o feriado, siempre aparece alguien intentando descubrir cuántas personas entran arriba de un asiento diseñado para dos.
Lo más increíble es que después nos preguntamos por qué pasan los accidentes.
Porque claro… usar casco debe ser incómodo. Capaz despeina. Capaz hace calor. Capaz queda feo para la selfie. Lo cierto es que el pavimento nunca preguntó si el viaje era corto antes de hacer su trabajo.
Pero ahora vamos mas allá ¿Qué necesidad existe de llevar a una menor viajando de esa manera sobre una moto con dos personas más?
No decidió subirse así.
No eligió correr ese riesgo.
No puede decir “prefiero esperar otro vehículo”.
Los adultos deciden. Los chicos simplemente confían.
Y cuando algo sale mal, quien termina pagando la peor parte suele ser justamente quien nunca tuvo la posibilidad de elegir y la culpa siempre es de los demás (según los padres).


La diferencia parece pequeña pero en realidad, es enorme. De un lado vemos una escena que muchos ya consideran "normal". Del otro, exactamente la misma situación, pero con algo revolucionario: hacer las cosas como corresponde.
✅ Dos ocupantes.
✅ Los dos con casco reglamentario.
✅ Cada uno correctamente sentado.
✅ Sin improvisaciones.
✅ Sin poner la vida de un menor en manos de la suerte.
Lo realmente preocupante no es encontrar una escena como esta, lo preocupante es que ya casi nadie gira la cabeza para mirarla.
La costumbre tiene un problema: termina haciendo parecer normal aquello que nunca debió serlo.
¿Que te pareció esto? Dejanos tu comentario y vota este post.
Podes ser el primero en sumar una opinion.